• En un contrato de cesión de derechos litigiosos “(…) se transfiere, en este caso, apenas el evento incierto de la litis, o sea, el mismo derecho que un litigante tiene vinculado a determinado juicio ya iniciado. El derecho se considera litigioso para el actor o para el reo por la formación del vínculo jurídico – procesal, o sea, desde el momento en que se notifica judicialmente la demanda”.

• “Difiere (…) de la simple cesión de créditos. En esta el cedente se hace responsable de la existencia del crédito. Mientras que en aquélla, el cedente sólo transfiere el alea, la contingencia incierta de ganancia o pérdida del pleito”.

• “Nuestro Código habla de derechos litigiosos sin especificarlos. Por consiguiente, se refiere tanto a los derechos personales como a los derechos reales”. Por otro lado, “la cesión de derechos litigiosos es efecto de un contrato de venta, permuta, donación, dación en pago, etc. Puede hacerse pues a título oneroso o a título gratuito”.

• “Aún cuando no existe norma positiva que reglamente los requisitos de la cesión de derechos litigiosos, para que se produzcan los efectos debidos respecto de terceros y del deudor cedido, nuestra jurisprudencia ha exigido al cesionario que se presente al juicio respectivo a pedir que se le tenga como parte en su calidad de causahabiente del derecho litigioso, o que por lo menos exhiba el título de cesión y pida al juez se notifique a la contraparte de la adquisición de ese derecho”.

• En cuanto a la institución del retracto litigioso, dijo la Corte “esta consagrado en el artículo 1971 del Código Civil, según el cual el deudor no será obligado a pagar al cesionario sino el valor de lo que éste haya dado por el derecho cedido, con los intereses desde la fecha en que se haya notificado la cesión al deudor. Esta disposición establece un verdadero beneficio (…) a favor del deudor cedido. Al deudor cedido – retrayente – se da la facultad de expropiar al cesionario – retraído – sus derechos en el pleito, mediante el pago del valor de a cesión y los intereses legales desde el día en que esta se haya notificado. La indemnización, en determinados casos, podrá corresponder apenas a parte del valor real del derecho rescatado. Es un caso sui generis de expropiación por causa de utilidad privada e interés social”.

• “Por el retracto el deudor cedido sustituye en sus derechos y obligaciones al cesionario dentro del pleito. Reuniéndose en cabeza del retrayente las calidades opuestas de actor y reo en la litis, de acreedor y deudor, se extinguen las correspondientes obligaciones por el modo llamado confusión (…)” la cual produce iguales efectos que el pago.

• Ahora bien “según el artículo 1972 del C.C. el deudor no puede oponer al cesionario el beneficio del retracto litigioso después de transcurridos nueve días desde la notificación del decreto en que se manda ejecutar la sentencia. La ley señala, pues, un término preciso e improrrogable de nueve días contados desde la notificación del auto que ordena ejecutar o cumplir la sentencia, como el período final dentro el cual puede ejercitarse el derecho de retracto litigioso. Al vencerse este término el beneficiario ya no podrá oponerse eficazmente al cesionario pues tal derecho ha caducado”. En últimas, “el retracto litigioso puede ejercitarse desde la notificación de la cesión al deudor, hasta nueve días después de notificado el auto que ordena ejecutar o cumplir al sentencia. Este plazo, en la mayoría de los casos, concede al deudor una oportunidad muy amplia para que el deudor decida sobre la conveniencia de utilizar en su interés, el beneficio conferido por la ley”.

• “El retracto puede oponerse aún después de pronunciado el fallo definitivo, ya cuando los derechos de las partes vinculadas a la litis han sido definidos por la justicia. Esto en realidad puede ser un privilegio exorbitante para el litigante vencido, el cual sólo se aplica por la prevención del legislador contra los negociantes de pleitos”.

• “Para ejercitar el retracto litigioso es necesario que el retrayente verifique el pago efectivo al cesionario retraído, reembolsándole el valor de la cesión y los intereses legales desde el día en que esta se haya notificado. Este pago puede hacerse con consentimiento previo del cesionario retraído, en cuyo caso no habrá problema alguno, pues bastará que ambas partes manifiesten al juez la realización del retracto, o que el retrayente presente el comprobante respectivo, para que el juicio se de por terminado. Pero el pago puede hacerse sin previo consentimiento del cesionario retraído: el retrayente deberá manifestar ante el juez su voluntad de oponer al cesionario el beneficio (…) esta solicitud deberá tramitarse como un incidente dentro del juicio mediante el procedimiento de articulación”. Por otro lado, “el retrayente puede acreditar dentro del incidente que la suma que aparece como valor de la cesión en el título exhibido por el cesionario no es la que realmente dio por ella al cedente (…) el monto principal de la expropiación es el valor real de la cesión. Con esto se quiere evitar que o un acto simulado entre el cedente y cesionario, se haga más gravoso el ejercicio del retracto para su beneficiario”.

• De acuerdo con el artículo 1971 del C.C. el derecho de retracto litigioso no tiene cabida en los casos de excepción allí enumerados, a saber: “en las cesiones enteramente gratuitas. No hay entonces el temor de especulación de parte del cesionario quien recibe el derecho por mera liberalidad del cedente; las que se hagan por misterio de la justicia, pues la intervención de la autoridad jurisdiccional garantiza la seriedad y legitimidad de la cesión, excluyendo toda idea de especulación; las que van comprendidas en la enajenación de una cosa de que el derecho litigioso es una parte o accesión (…); las cesiones hechas a un heredero o copropietario por un heredero o copropietario de un derecho que es común a los dos (…); las cesiones hechas a un acreedor en pago de lo que le debe el cedente. En este caso la cesión tiene una causa legítima que es extinguir una deuda a favor del cesionario: no hay propósito de especulación sino un cumplimiento de una obligación; las cesiones hechas al que goza de un inmueble como poseedor de buena fe, usufructuario o arrendatario, cuando el derecho cedido es necesario para el goce tranquilo y seguro del inmueble”.

 
corte_suprema_de_justicia._sala_de_casacion_civil._noviembre_3_de_1954._magistrado_ponente_manuel_barrera_parra.txt · Última modificación: 2014/06/09 17:17 (editor externo)
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