CRÍTICAS AL ESTADO BIENESTAR NEOLIBERALISMO Y NUEVA DERECHA

El siguiente ensayo tiene como objetivo describir y explicar las críticas más relevantes que se le han hecho al sistema del Estado Bienestar. Las críticas que estudiaremos son las desarrolladas por lo que en teoría política se llama la nueva derecha, el neoliberalismo y el neoconservadurismo1. Estas corrientes son algunas veces confundidas en el ámbito de la literatura académica, lo que genera ciertas contradicciones a la hora de explicar y criticar sus posturas frente a las cuestiones fundamentales del Estado y la sociedad.

El orden institucional del Estado Bienestar que estuvo vigente desde la década de los treinta hasta la década de los setenta comenzó a ser atacado por diversas corrientes ideológicas y políticas que propugnaban por su reforma o su desmonte. Se debe aclarar que el Estado Bienestar ha sido un forma de organización del poder, una forma de procesar la relación entre Estado y sociedad y una forma de compensar las ineficiencias del mercado de la que han gozado exclusivamente las sociedades capitalistas avanzadas del mundo. El Estado Bienestar es característico de las sociedades en las cuales el capitalismo puede considerarse como avanzado. En las sociedades pobres y periféricas no se puede hablar de Estado de Bienestar en sentido estricto; se habla de Estado desarrollista y en el peor de los casos Estado Malestar2.

El Estado de Bienestar, en las sociedades de capitalismo avanzado, pasó de ser la cura keynesiana para la caída en depresiones económicas, a ser la enfermedad que ataca la estabilidad económica y política. Partiendo de este supuesto las doctrinas económicas neoliberales que surgieron de la profunda recesión económica de los setenta, señalan al aparato de bienestar como un desincentivo a la inversión en tanto impone unos gravámenes y regulaciones insostenibles sobre el capital, y como un desincentivo al trabajo debido a que otorga concesiones y titulaciones a grupos sociales particulares (tales como los sindicatos y los desempleados), que resultan incompatibles con las condiciones de libertad y autonomía propias de los mecanismos de mercado3.

“Contra el Estado” o el “Retiro del Estado” parece ser la fórmula sintética para resumir la posición neoconservadora y neoliberal frente a la pregunta por la intervención Estatal y la crisis del Estado Bienestar. La tesis cardinal de todo su programa de investigación y de acción política es que “el Estado Bienestar no es tanto la victima de los problemas económicos y sociales de estas sociedades cuanto su causa. Si se desea resolverlos se impone, por tanto, el desmantelamiento de aquel y la restauración plena de los mecanismos del libre mercado, tanto en el orden económico como en el orden social”4. Parece ser entonces que para los liberales y los neoconservadores existe una contradicción notable entre el mercado y el Estado como mecanismos de asignación de recursos escasos. Los mecanismos de mercados son para esta corriente el medio idóneo para superar las inequidades sociales derivadas del sistema capitalista y también el mecanismo primordial por medio del cual el individuo y la sociedad pueden asegurar su realización personal y moral sin constreñimientos de ningún poder político. Los argumentos a favor o en contra del mercado o el Estado varían de época en época; en gran parte, porque la materia discutida depende del devenir histórico de las sociedades y afecta directamente la forma en que vivimos o aspiramos vivir. La relación entre libertad individual y la capacidad para realizar transacciones en el mercado ha sido muy discutida en la literatura. Tradicionalmente, para justificar la confianza exclusiva en el mercado se apela a un tipo de libertad, la libertad negativa; se ha argüido que las transacciones de mercado son una expresión de dicha libertad negativa5.

La crítica neoconservadora y neoliberal al Estado Bienestar tiene tres componentes; en primera instancia criticas las “ineficiencias que ha generado en el sistema económico además de varios efectos desincentivadores sobre la alocación de recursos y el esfuerzo productivo en general; en segunda instancia, cuestionan las consecuencias impopulares y quizá inesperadas sobre el rol de la libertad de elección y en tercera instancia, las implicaciones indeseadas de las relaciones entre ciudadanos y Estado”6. En cuanto al primer problema, el tema clave es la intervención estatal en la Economía. Para la nueva derecha, la intervención estatal en la economía propia del Estado Bienestar, no ha cumplido la promesa de niveles satisfactorios de empleo, no ha satisfecho adecuadamente las necesidades sociales que pretendía procesar y ha generado problemas de déficit público debido al crecimiento desmesurado de la burocracia.

Por ello, “el Estado debe abandonar necesariamente parcelas y funciones que había ido ocupando y asumiendo en la década anterior como consecuencia de la recomendación keynesiana de la Agenda y la No Agenda7. Esto no quiere decir que para el neoconservadurismo el Estado deba abandonar absolutamente todas sus funciones actuales; no es el Estado Mínimo8 lo que defiende la nueva derecha. En un plano global la actuación del Estado debe cambiar su preocupación obsesiva por la demanda (políticas sociales) y ocuparse del lado de la oferta, del lado de los empresarios y las empresas. En este sentido, al Estado solo le competen, por un lado, tareas de desregulación de la economía y control de la inflación”9.

En cuanto al segundo problema, la nueva derecha achaca al Estado Bienestar la perdida de libertad individual, el creciente fenómeno de la ingobernabilidad y una especie de totalitarismo juridificador, según el cual, el exceso regulador por parte de agencias del Estado afectan gravemente la autonomía individual del ciudadano. Para la nueva derecha, la intervención social que genera el Estado Bienestar a través de sus diversas agencias, directrices y políticas sociales generan a nivel individual un bloqueo en la libertad de elección pues el Estado se entromete excesivamente en esferas que el Estado Liberal y la ideología burguesa tenían reservadas para la realización personal del individuo a través de la razón y las transacciones económicas según el criterio de maximización de utilidad. Esta critica está basada en la primacía de los derecho individuales del tipo que justifica el Estado como vigilante nocturno, o un Estado cuyas actividades se limitan a la provisión de unos pocos servicios tales como el de hacer cumplir los contratos y proteger a personas y grupos contra la fuerza, el robo y el fraude10. Otra forma de criticar el Estado Bienestar desde perspectivas políticas y sociales es su sobrecarga de demandas sociales que no es capaz de tramitar. En el plano político, la centralidad del Estado Bienestar como receptor de demandas sociales era la causa principal del aumento de la ingobernabilidad de los sistemas políticos y de la conflictividad social que mostraban las sociedades capitalistas avanzadas de los años posteriores a los suceso de 1968. La infiltración de demandas que provocaba la lógica política del Estado Bienestar chocaba contra los escasos recursos de poder del propio estado para poder procesarlas. Así, la brecha creciente entre expectativas y resultados alimentaba el descontento social deslegitimando el sistema político y generando ingobernabilidad11.

Podemos concluir que el neoconservadurismo y el neoliberalismo son dos de las corrientes teóricas y de acción política que critican en mayor medida el modelo de Estado Bienestar. Estas corrientes tienen claras diferencias dogmáticas que a menudo tienden a confundirse. Tanto para unos como para otros, el Estado de Bienestar debe retirarse de las funciones en las cuales trata de concentrarse en la demanda y más bien incentivar a los agentes que operan del lado de la oferta. Es decir, asegurar únicamente a los propietarios de los medios de producción contra el robo y el fraude para que ellos puedan ejercer su derecho de libre empresa, el cual es la base del capitalismo de acumulación. Además, la nueva derecha y el neoliberalismo critican también las ineficiencias generadas en la economía producto de los desincentivos generados por la intervención en el mercado, así como la intromisión inmoral del Estado en la esfera inviolable de la libertad ciudadana. Para finalizar, estos ideólogos, acusan al Estado Bienestar de generar crisis de gobernabilidad pues sus promesas a la sociedad no pueden ser en conjunto procesadas por la burocracia ni por la malla de política social lo que genera a su vez mas demandas y perdida de expectativa en los ciudadanos; esto genera también una perdida de legitimidad del sistema económico y político.

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  1. Los neoconservadores han mantenido siempre preocupaciones esenciales frente al orden social y político, sin que esto signifique despreocupación por temas económicos. Sus temas más recurrentes son la autoridad, el orden, la estabilidad social, el respeto a las tradiciones y la defensa a ultranza de instituciones como la religión y la familia. El neoliberalismo se ha caracterizado siempre por cuestiones principalmente de orden económico sin desconocer la preocupación moral por la libertad. Sus temas fundamentales se pueden sintetizar en la doctrina del individualismo, defensora de la economía tradicional del laissez-faire, que asume sin discusión que los mercados son beneficiosos y los gobiernos perjudiciales, y de la deseabilidad de la mínima interferencia del Estado en el ordenamiento de la economía y la sociedad. En: RODRIGUEZ, Jorge. “Capitalismo Flexible y Estado de Bienestar”. Comares, Granada, 2001, p. 61
  2. Ibíd, p. 4.
  3. OFFE, Claus. Contradictions of the Welfare State. The MIT Press, Cambridge.1985, p. 147-161
  4. RODRIGUEZ. Op. Cit, p. 57
  5. DASGUPTA, Partha. “Libertad Positiva, Mercados y Estado Bienestar”. Universidad Externado de Colombia, Bogotá, 2004, p. 15.
  6. RODRIGUEZ. Op. Cit, p. 66.
  7. Debemos tender a separar aquellos servicios que son técnicamente sociales de aquellos que son técnicamente individuales. La agenda del Estado más importante no se refiere a aquellas actividades que los individuos privados ya están desarrollando, sino a aquellas funciones que caen fuera de la esfera del individuo, aquellas decisiones que nadie toma si el Estado no lo hace. KEYNES, J.M. “Ensayos sobre intervención y liberalismo” Orbis, Barcelona, 1985, Pág. 85
  8. No es el Estado Mínimo el que se quiere implantar, es un tipo de Estado especifico que se retira de las funciones de vigilancia de las empresas y el capital y se fortalece en la vigilancia y control de los individuos y sus libertades civiles y políticas, es un programa de Estado reestructurado y una sociedad civil en que la balanza de fuerzas de clase se incline cada vez mas decididamente hacia los beneficios del capital, tanto dentro de las fronteras nacionales como en términos mundiales.
  9. RODRIGUEZ. Op. Cit, p. 71.
  10. DASGUPTA. Op. Cit, p. 16.
  11. SARMIENTO, Julio. Aproximaciones a la reestructuración del Estado y a los debates contemporáneos sobre política social, superación de la pobreza y lucha contra la exclusión”. Red Última Década, Chile, 2006, p. 7.
 
criticas_al_estado_bienestar_neoliberalismo_y_nueva_derecha.txt · Última modificación: 2014/06/09 17:18 (editor externo)
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